"Nuestros productos son 100% naturales, sin aditivos ni artificios.
Cada loncha cuenta la historia de la tierra, del tiempo y de manos que trabajan
con pasión para ofrecer un sabor verdadero y lleno de vida."
En el corazón del Andévalo, en Villanueva de los Castillejos (Huelva), desde los años 40 se escribe la historia de una familia que transformó su pasión por el jamón ibérico en un legado. Fue entonces cuando Lucas Cárdenas Jiménez, con esfuerzo y visión, sentó las bases de lo que hoy conocemos como Jamones y Embutidos Lucas.
Su hijo, Lucas Cárdenas Rodríguez, junto a su esposa María Gómez Morón, recogió esa herencia y la convirtió en un proyecto consolidado, con la creación en 1983 de la primera fábrica oficial. Ellos supieron transmitir a sus hijos algo mucho más valioso que un negocio: el amor por la tradición, la cultura del esfuerzo y el respeto absoluto por la calidad.
La tercera generación ya viene cogiendo el relevo desde hace varios años. Lucas Cárdenas Gómez, junto a sus hermanas, lidera hoy la fábrica, adaptándose a los nuevos tiempos sin perder la esencia artesanal que aprendieron de sus padres y abuelos. Su impulso representa la fuerza renovada de la marca y la continuidad de un legado familiar que sigue creciendo.
Jóvenes, pero con la esencia Lucas en la sangre: compromiso con la calidad, respeto por la tradición y pasión por el jamón. Bajo su liderazgo, la empresa se adapta a los nuevos tiempos, preservando siempre un principio irrenunciable:
que cada jamón sea el reflejo de una historia familiar transmitida de generación en generación.
Hoy, Jamones y Embutidos Lucas no es solo una marca, es el testimonio vivo de tres generaciones unidas por un mismo legado: el legado del jamón.
Desde aquellas primeras instalaciones familiares hasta las actuales en Villanueva de los Castillejos (Huelva) han pasado más de 50 años de trabajo constante y dedicación. Medio siglo en el que cada paso ha estado guiado por un mismo propósito: adaptarnos a los nuevos tiempos sin perder la esencia artesanal que nos define.
Hoy nuestras instalaciones continúan creciendo y modernizándose para ofrecer siempre lo mejor a nuestros clientes. Y, al mismo tiempo, conservan el encanto original de sus sistemas tradicionales, que permiten aprovechar durante todo el año las privilegiadas condiciones climatológicas de nuestro entorno.
Ese equilibrio entre innovación y tradición es lo que hace posible que cada jamón y cada embutido de Lucas conserve su autenticidad.